Don Juan de Borbón un heredero sin preparación
Por V.A. | 1 Abril, 2008
Si algo tuviese en común, Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona con la actual Princesa de Asturias, Letizia, y futura Reina de España, es que ni a Juan de Borbón se le educó para ser Rey ni a Letizia para Reina.
Y es que el tercer varón hijo de Alfonso XIII llamado a la sucesión no recibió nunca, ni antes, pero tampoco después de que aceptase los derechos dinásticos, una mínima preparación para ser Rey, o, aunque desterrado, titular de la Familia Real. Borrás, en su libro El Rey de los rojos aporta el testimonio indudable del propio Don Juan “Nunca se nos educó para príncipes”.
Su formación solo la compone unas pinceladas de Derecho. Juan Balansó, en su libro “Los diamantes de la Corona” escribe “El ex rey matriculó a su hijo en la Universidad de Florencia, donde recibió un cursillo de Derecho durante tres meses para salvar su expediente”.
Lo llamativo es que ni Alfonso XIII se percatase de la gravísima situación que se podría dar, ni ninguno de sus allegados le abriesen los ojos teniendo en cuenta que su primogénito el Príncipe de Asturias Alfonso estaba gravemente enfermo a causa de la hemofilia y su segundo hijo varón , el infante Don Jaime, era sordomudo.
Igual de sorprendente puede parecer que Don Juan, conociendo la situación de sus hermanos mayores tampoco hubiese considerado que algún día la Corona podría llamarle como finalmente sucedió. El mismo Borrás, lo recoge igualmente en su libro “Yo no podía sospechar siquiera que llegara a ser algún día heredero de la Corona”.
Luis María Ansón en Don Juan muestra con una gran dosis de realismo cómo el que desde ese momento sería el heredero recibió la noticia de su padre: “Por renuncia de tus dos hermanos mayores, quedas tú como mi heredero. Cuento contigo para que cumplas con tu deber”
Al llegarle a Don Juan este telegrama en Bombay, donde se encontraba al haber ingresado tras la proclamación de la II República en la Escuela Naval inglesa para ser marino, su vocación, “se quedó perplejo” escribe Ansón. Años más tarde cuando contaba veinte años el Conde de Barcelona en una conferencia titulada Mi vida marinera confirmaba esa falta de preparación “Aquellas nuevas responsabilidades suponían abandonar mi gran vocación por la mar. Fue un momento para mí muy grave…Dudé durante ocho días. Por fin, por sentido del deber y de disciplina familiar, acepté.”
Eso sí, Alfonso XIII ya era consciente de la predisposición de su hijo y así lo hizo saber a Ramón de Franch, su amigo y biógrafo “Mi heredero carece, sí, de experiencia. No tiene formación política alguna. Pero es un muchacho de buen criterio”.
Y así lo demostró cuando el 14 de mayo de 1977 protagonizando un acto histórico junto a Don Juan Carlos I, renunció, al mismo tiempo que lo hacía a sus aspiraciones personales, a sus derechos dinásticos a favor de su hijo cumpliendo así el último mandato que su padre el rey Alfonso XIII le dio en su lecho de muerte “Majestad: sobre todo, España”.
Sin duda un espíritu de sacrificio al servicio de la Patria y que en palabras del príncipe Felipe “eso resumiría el ambiente que he vivido en mi familia”. “En virtud de esta mi renuncia, sucede en la plenitud de los derechos dinásticos como Rey de España a mi padre el Rey Alfonso XIII, mi hijo y heredero el Rey Don Juan Carlos I. ¡Majestad, por España, todo por España, viva España, viva el Rey!.
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