Los negocios de la Infanta Elena
Por V.A. | 26 Marzo, 2008
La empresa Global Cinoscéfalos SL con C.I.F B85154417 y domicilio social en calle Nuñez de Balboa PLT 5, 64 de la que es por ahora única socia la infanta Elena de Borbón y Grecia, está desde el pasado 27 de febrero del presente año en proceso de liquidación.
Global Cinoscéfalos fue constituida con un capital social de 3.600 euros por la Sociedad Latorre y Asociados Consultoría el 20 de julio de 2007 siendo sus administradores Alejandro Latorre Atance y Antonio Santiago Pérez como una consultoría en diversos campos entre ellos el financiero que fue adquirida posteriormente, concretamente el 10 de diciembre del pasado año según el Registro Mercantil y tan sólo un mes después de que la Casa Real anunciase el cese temporal de la convivenca matrimonial de los Duques de Lugos por la infanta Elena, siendo su secretario personal y también el de su hermana la Infanta Cristina y funcionario de la Casa Real, Carlos García Revenga el administrador de la citada sociedad y el hermano de éste Javier García Revenga, el apoderado, por tanto, el Rey debe estar informado.
El nombre de esta sociedad cuyo objeto social era el asesoramiento en materia económica contable, financiera e inmobiliaria, no tiene relación alguna con su actividad ya que como Cinoscéfalos se conoce a la batalla que en el año 197 a.d. Cristo tuvo lugar en Tesalia, antigua Grecia y lugar de nacimiento de la Reina Sofía, entre el ejército romano apoyado por grupos helénicos disidentes y la falange macedónica bajo el mando de Filipo V en una sierra llamada Cinóscefalos por su parecido a una cabeza de perro, batalla que supuso el fin del Imperio Helenístico y el inicio del Imperio Romano.
Si bien Doña Elena es “aficionada a hacer pequeños negocios con su grupo de amigos”, según señalaba Maite Alfageme en Época al detallar que había vendido su coche XR4 a Jaime, que le había hecho de cicerone, ésta ha sido la primera vez que una infanta intentaba realizar negocios ya que hasta ahora sólo lo habían hecho sus consortes y digo intentaba porque curiosamente, tan sólo nueve días después de que Cinco Días, desvelara que la Infanta había comprado una empresa de inversiones y asesoramiento, ha comenzado su proceso de liquidación que llevará a la disolución de la misma sin haber tenido “actividad alguna” tal y como la Casa Real al ser preguntada se limitaba a contestar afirmando que no iba a tenerla; entonces, ¿ para qué molestarse en adquirir una empresa si no va a tener actividad?.
Aquí en España al desconocerse la asignación que las infantas perciben de la cantidad de dinero que el rey recibe anualmente y que viene fijada cada año en los Presupuestos Generales del Estado tal y como establece el escueto artículo 65 de la Constitución Española “ El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el mantenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma” a diferencia de lo que ocurre en Inglaterra lo normal y lógico es que las infantas tengan que trabajar y de hecho así lo hace la Infanta Elena trabajando en una guardería como profesora, lo que no deberían hacer nunca son negocios beneficiándose de su posición, lo que se agravaría al ser una posición a la postre heredada, posición que ya por sí les beneficia como reconoció la esposa del príncipe Eduardo, Sophie Rhys-Jones, e hijo de la Reina británica “Si alguien se beneficia a consecuencia de mi posición, es algo que, aunque intentemos evitarlo, simplemente sucede“.
No obstante, a pesar de la veracidad de su afirmación no debería olvidar tal y como declaraba el secretario de Estado de Consumo del gobierno británico que ”Todo el mundo se aprovecha de su situación pero no creo que el contribuyente tenga que sufragar a estos para que aumenten su margen de beneficios”.
De hecho Jaime Peñafiel en Crónica ya se ocupaba recientemente de este tema profundizando como este caso “ el caso Rhys-Jones” llegó al Parlamento obligando incluso a la nuera a elegir entre su empresa también de consulting y creada en 1997 y su posición de miembro de la Real Casa Británica “no solo apoyó la decisión de la reina, de obligar a su hijo y nuera a dejar el negocio, sino que decidió crear una comisión para estudiar cómo debían comportarse en este terreno los miembros de la Familia Real. Igualito que en España”.
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