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    Felipe de Borbón Príncipe de Asturias por Decreto

    Por V.A. | 2 Febrero, 2008

    2007-11-11_img_2007-11-04_00_00_00__pg032f4.jpgCuando Franco eligió a Juan Carlos I como su sucesor, Felipe de Borbón tenía año y medio.
    En aquella época se afirmaba que según las leyes tradicionales de la Casa Real en tiempos de su abuelo el Conde de Barcelona, don Felipe era “Infante de España” al ser hijo del Príncipe de Asturias titular, Juan Carlos I, pero en cambio al ser heredero de quien ostentaba la sucesión en la jefatura del Estado según lo dispuesto en el ordenamiento jurídico de la monarquía instaurada, se le debía haber denominado al príncipe Felipe “Príncipe de España”. No obstante desde Zarzuela, se limitaban a denominarle príncipe sin más, considerando algunos que se esperaba así una abdicación dinástica que no llegaba.

    Pero el 21 de enero de 1977, un año y dos meses después de subir al trono, Juan Carlos nombra por un Real Decreto a su hijo Príncipe de Asturias, en efecto el BOE de enero de ese mismo año publicaba el susodicho Decreto que establecía “Su Alteza Real don Felipe de Borbón y Grecia, heredero de la Corona, ostentará el título y la denominación de Príncipe de Asturias”.
    Balansó escribía que “La decisión fue una sorpresa. Nadie ignoraba en ambientes monárquicos que varios individuos cercanos a la Zarzuela se derretían por hacer creer que las relaciones entre don Juan y don Juan Carlos pasaban por un buen momento y… estaba dispuesto a formalizar su renuncia dinástica”.

    Pero, si se iba a formalizar tal renuncia, ¿ por qué no esperar a regularizar la situación?.Pues bien, porque de esa forma Felipe se convertía en heredero y de ahí la polémica que suscitó el acto entre quienes lo defendían y quienes por el contrario lo consideraban precipitado en un país que aún estaba en transición y en proceso constituyente. De hecho, resulta probado que en el proceso de elaboración de nuestro texto constitucional sus padres se encontraron con el hecho de un nombramiento anterior que otorgaba la sucesión al hijo varón, a la postre, el menor, posición que la Constitución de acuerdo a sus postulados democráticos debía haber otorgado a la primogénita, la Infanta Elena en coherencia con sus principios de no discriminación por razón de sexo como luego estableció su artículo 14 “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”Así, el 1 de noviembre de de 1977  en Covadonga, tuvo lugar el acto de exaltación del Príncipe de Asturias , Felipe de Borbón, que contaba nueve años, y que de modo igualmente polémico recibió previamente varias denominaciones : investidura como Príncipe de Asturias, concesión como Príncipe de Asturias, entrega de los atributos principescos u homenaje del pueblo de Asturias, entre otros. Si bien hay que añadir que el acto no pudo gozar del rango de investidura pues recibió su nombramiento por decreto nueve meses antes por un Rey al que para los monárquicos le correspondía el principado de Asturias y no a su hijo al no haber renuncia aún de Su Rey, el Conde de Barcelona. Otras dudas fueron en relación con la forma del acto en sí, ya que, el título de Príncipe de Asturias era patrimonio de la Corona, habiendo igualmente varias formas de entrega del título, como el  juramento ante las Cortes sin embargo el acto de 1977 presentó ciertas peculiaridades.
    Don Felipe recibió en su solapa la Cruz de la Victoria de oro y brillantes más una bolsa de cuero con cien duros y un pergamino orlado con los nombres de los 78 concejos asturianos, en el que aún estaba presente el escudo del águila y el lema “Una, grande, libre”.
    Juan Carlos dijo a su hijo que “Esa cruz significa también tu cruz. Tu cruz de Rey. La que debes llevar con honra y nobleza, como exige la Corona. Ni un minuto de descanso, ni el temblor de un desfallecimiento, ni una duda en el servicio a los españoles y a sus destinos En esa obra bien hecha yo quiero que tú, Príncipe de Asturias, te sientas entrañable y crucificado”. 

    A modo de curiosidad, no asistieron ni representantes de PSOE ni del PCE, como rechazo a un acto celebrado en un momento de la historia de España en el que aún estaba por determinar si seguiría siendo una monarquía.

    Hoy, nuestra Carta Magna dispone en su artículo 57.2 de la Constitución Española que “El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España.”

    Topics: Felipe de Borbón y Grecia |

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