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    ¿Dónde están las Joyas de la Corona?

    Por V.A. | 10 Octubre, 2007

    ld_15352.jpgCuenta Juan Balansó en uno de los apéndices de su libro “Julia Bonaparte” el proceso de investigación que llevo a cabo para dar respuesta a la pregunta apuntada: ¿Dónde están las joyas de la Corona? pregunta a quién según el autor, Juan de Borbón, le sugirió averiguar. A él me voy a remitir, dada la fiabilidad que le concedo.
    Hasta Fernando VII, había que distinguir dos clases de joyas o “alhajas” – éste último término se refiere además de las piedras preciosas propiamente dichas a los  muebles.. y en general cualquier utensilio de valor de los que se poseen en casa, según se deprendía de los testamentos de nuestros soberanos:
    Por una parte las joyas de las que era propietaria la institución monárquica en sí, no pudiendo la realeza ,enajenar, vender, y en definitiva, disponer de ellas libremente; por otra ,aquellas  de las que eran reales poseedores sus dueños, habiendo pasado de unos a otros en testamento, llevándoselas allá donde fueran sin dar más explicaciones.
    Y digo hasta Fernando VII, pues fue él, el que adoptó la decisión de que las joyas fuesen privativas de la Corona, cansado del despojo de gran parte de las pertenencias  de la Corona por los franceses tras el reinado de José I, alias “Pepe el botella”, a pesar de ser casi abstemio, y hermano de Napoleón Bonaparte, el cual lo impuso en el trono.
    Así, si antes de su reinado, según los inventarios consigna el autor, en el amplio joyero se encontraban las siguientes joyas: una perla formando una corneta  con diamantes, un cintillo de esmeraldas, un collar triple de topacios y aguamarinas y finalmente el sonado brillante “ El estanque” propiedad de la actriz Taylor, después ,¿ dónde habrían ido a parar? .
    Lo veremos muy claramente de la laboriosa “búsqueda y  encuentra” que hizo Balansó que como decía ¡“saltó algo. Y no poco”!. Os resumo algunas pruebas aportadas por el autor y que dan fe de lo que digo.
    Archivo histórico Nacional de Madrid, sección Estado, legajo 2982 – carta del Ministro de Hacienda al de Asuntos Exteriores de José I “Habiendo el Rey nuestro señor resuelto que se me entreguen los diamantes de la Corona, a fin que pueda empeñarlos o venderlos en beneficio de la misma Corona…” Se conserva lo cedido y tasado en el Palacio de Oriente coincidiendo el inventario de lo que había en ese momento y realizado por los peritos de la Casa Real con lo existente anteriormente.
    Archivos Nacionales de Francia , sigla 381 AP 15, dosier  6 , con fecha de 30 de julio de 1808– se recoge la lista de nuestras joyas, que se llevó el rey, bajo el Título, traducido claro está al castellano “ Inventario de la Caja de Cartón conteniendo los diamantes” y entre las que aparecen “ El estanque y la Peregrina” añadiéndose además que el Ministro Cabarrús las entregó en agosto, a un ayudante de cámara del rey para llevarlas bajo el manto de la reina Julia , reservándose ocho para él.
    Correspondencia del Rey, de 9 de marzo de 1811, recopilada en sus memorias por el barón Du Casse y que fueron entregados por el nieto del rey José, “Me he visto obligado incluso a vender los vasos sagrados de mi capilla para pagar el pan de las tropas” y de 13 de marzo de 1811 “He empeñado en París bienes por valor de un millón y en Madrid los pocos diamantes que me quedaban” (aunque en una carta posterior resultó que le quedaban unos cuantos más)
    Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, sección España, volumen 687, folio 83 – el embajador de Francia, La Forest revela “ El Rey José me ha hecho el honor de comunicarme que sin entrar en la posibilidad de que haya habido sustracciones…. Había ido vendiendo, rescatando o volviendo a vender la mayoría de aquellas joyas y que la famosa perla llamada “Peregrina” estaba, en París, en manos de la Reina su esposa”.
    Perla esta última en manos actualmente de la actriz Elizabeth Taylor a quien su marido Richard Burton se la regaló por su trigésimo séptimo cumpleaños al adquirirla  por dos millones y medio de las antiguas pesetas en una subasta en  la galería Parke Bernet, en la que Victoria Eugenia, reina ya en el exilio, protagonizó una escena inédita, dejando a más de uno atónito : sacando otra Peregrina de la mano afirmó, enérgicamente que la que ella conservaba era la auténtica, ahora en poder de la Familia Real, aunque el autor sostiene que no es cierto, al ser adquirida esa réplica por Isabel II, quien tuvo que venderla para hacer frente a problemas económicos pero fue posteriormente comprada por la reina María Cristina, esposa de Alfonso XII, que se la ofreció a su hijo Alfonso XIII para que se la regalase con motivo de su boda a Victoria Eugenia, pasándola ésta a María de las Mercedes, su nuera y condesa de Barcelona, quien a su vez la ofreció a nuestra Reina que la lució en sus bodas de plata, terminando aquí  ese  legado, por ahora.
    Lo que sí se conserva en el Palacio de Oriente son la Corona y Cetro utilizados desde la jura de Isabel II a la de Juan Carlos I no sustraídos probablemente por su escaso valor, de hecho se afirma en el susodicho libro que la Corona real no alcanzaba en 1990 las 150.000 de las pesetas de  antes, afirmación corroborada por un encargado de las joyas durante el reinado del “ Rey Intruso”, aunque para nosotros sí que tiene un alto valor al menos simbólico, pues además de utilizarse en las juras, fueron de colocadas sobre los féretros de Alfonso XIII y María Eugenia cuando sus restos mortales eran trasladados a El Escorial.

    Topics: La Corona |

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